No sé ni podré saber por qué no pudiste "hacer crecer este amor", como me dijiste ayer.
Pero me llena de alegría, dentro de esta tristeza que me carcome, que me hayas dicho (y te creo porque no tengo motivos para no creerte) que te sentiste amada como nunca antes.
Lo que puedo decirte es: las puertas de mi corazón estarán abiertas para vos, siempre. Jamás dejaré de amarte. Jamás.
A partir de ahora te dedicaré cada cosa que haga, cada pensamiento, cada instante de mi vida, para siempre.
Vuelvas o no vuelvas. No importa.
Voy a estar esperándote, eso es seguro, aunque no vuelvas nunca.
Pero si sucede que después de seguir buscando otro amor, y de encontrarlo, te cansás, o sentís que no te han amado o no te aman, y necesitás alguien que te ame con locura hasta la muerte, sabrás que estoy esperando que vuelvas, con los brazos abiertos, el corazón listo para darte todo mi amor.
Sólo quiero que sepas esto. Nada más. Pase el tiempo que pase: nunca voy a dejar de amarte, y podrás volver cuando quieras, y verás que es así, que este amor crece por dentro en mí y es como una hermosa planta que lo llena todo, y está creciendo para que el día que me digas "te necesito", esté listo para dártelo otra vez.
Dijiste en algún momento de estos días terribles para mí: no hay marcha atrás. No lo sé. Nadie sabe en realidad. Porque si te sentiste tan amada, y siendo que no te he lastimado, sino que vos te has retirado, quizás haya marcha atrás. No escribo esto para convencerte, porque el amor no es algo de lo que se pueda convencer a la gente, tiene que brotar.
Sólo escribo esto para que lo sepas, que si sucede ese día, esa marcha atrás, no lo dudes, voy a estar para vos, lleno de amor.
Y otra cosa: por favor no me pidas perdón, no hay ninguna culpa aquí, sólo sufro porque te amo, pero no sufro por tu culpa.
Ahora te dejo en paz, hasta el próximo escrito...
te amo