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Nosotros dos

26/07/2007 GMT -3

Tres viajes

kumgang @ 13:17

Viaje tercero.
Recorrer los caminos del litoral, de noche, apenas viendo alguna estrella a través del vidrio de la ventanilla del ómnibus. Íntimamente deseando ver la estrella de mis sueños, Sigrid, mientras las ruedas devoran el pavimento.
La primera vez que la vi fue especial porque nuestro encuentro estaba lleno de misterios y ansiedades. Ninguno de los dos sabía cómo era el otro, después de largas noches de charlas por Messenger, una misteriosa afinidad emocional, un amor surgido como surgen los grandes amores. Pero faltaba verse, tocarse, sentirse, escucharse frente a frente, mirarse a los ojos…por eso la primera vez fue especial. Y fue una maravilla.
Después vinieron los viajes de ella, también especiales porque estuvieron llenos de una mezcla de felicidad, problemas materiales o mundanos, proyectos, risas, cenas y paseos, además de los encuentros amorosos donde los cuerpos se fundieron y se convirtieron en una hermosa masa de placeres.
El segundo viaje hacia ella fue especial porque ya nos conocíamos y habíamos podido estar juntos bastante tiempo como para que el amor se fuera consolidando en más ternura, comprensión, ganas de escucharla hablar, deseo de ver sus ojos hermosos, deseo de tocar su piel y adentrarnos en nuestras concavidades y protuberancias, sin ahorrar ninguna gota de saliva en los besos, ninguna calidez en las caricias.
Y el tercer viaje, este reciente, fue especial porque además es invierno y nos abrigamos al calor del fuego de un hogar que debimos mantener ardiendo, como deberemos hacer con nuestro amor. Fue especial porque cumplimos cuatro meses de amor con todas las dificultades de la distancia y el tiempo sin vernos, que son los mayores obstáculos, o quizás un aliciente, porque extrañarnos aumenta el deseo de estar juntos.
Sigrid, mi hermosa mujer, perfecta para mí, deseada y amada: mi fuego arde día a día alimentado por la madera de nuestro amor. Que no se extinga jamás. Que sea como la llama votiva que suele estar encendida durante años enteros más allá del viento y las lluvias.
Que sea como el viento y la lluvia misma, que vuelven a generarse una y otra vez.
Te amo. Hoy y siempre.

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