Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Nosotros dos

14/01/2008 GMT -3

Esto lo escribí cuando aun no la conocía...

kumgang @ 12:24

lo releí hoy y me gustó, a mí que difícilmente me gusta lo que escribo. Lo leí y sentí como si fueran las palabras de otro. Esto suena muy a Borges, pero bueno, no está nada mal sonar a Borges después de todo...

es un texto que le envié en un correo electrónico y fue escrito sin pensar mucho, las palabras saliendo como una melodía inspirada...aquí va:

Ella lo llamó por teléfono.
Él se había quedado preocupado por sus palabras, pudo sentir la angustia, la tristeza, y quería darle un poco de ánimo.
Ella hablaba llorando. Él derretido, débil como es con el llanto femenino, intentó lo mejor que pudo restañar sus heridas, darle calor con algunas palabras. Aunque sabe por experiencia que en esos momentos uno no escucha, no está dispuesto a escuchar, sólo puede ver las cosas así, oscuras.
Después ella, cuyo nombre quiere decir "victoria justa", habló con él, cuyo nombre quiere decir "vencedor en el combate". Una vez más, la victoria se abraza con el vencedor, y los dos ríen un poco, se aman tanto. Increíble que victoria y vencedor se amen así, o tal vez sea lo que debe ser...el vencedor ama la victoria, la victoria ama al vencedor. Pero tanto ella como él, victoria y vencedor, saben que el vencedor no siempre logra la victoria, y que la victoria a veces es esquiva, cuando no muy ardua.
No importa, piensa ahora él, que bebe un poco de vino rojo (nunca se emborracha, sólo tres veces en su vida lo hizo, y la última fue la última. Ahora bebe para sentir una caricia en el hígado, un halago etílico, como diría Macedonio Fernández). Dylan, lluvia y vino tinto, podría llamarse la canción. Buen título. Ella se va a reír. Él estará feliz de saberlo.
Y él la recorre en su pensamiento ahora: cabello espumoso, curvas deliciosas, senos del tamaño que siempre le gustó a él, ni demasiado grandes ni demasiado pequeños, él es Libra después de todo, busca el equilibrio aunque se rompa la cabeza intentando. Una verdadera belleza del renacimiento. La Mujer. La imagina besándolo, y lamiéndolo por todo el cuerpo, su breve cuerpo delgado, sus largas piernas de caminante cansado. La suavidad de sus nalgas frías. Los dedos de sus pies, que besará una y otra vez. Su pubis pleno de placeres, que él descubrirá de a poco.
¿Cómo será su lengua?, se pregunta, y saborea el humo de la pipa, amargo, áspero y fútil, imaginándola jugando en su boca y en su lanza de vida.
Bien, vencedor, será la victoria soñada tanto tiempo. Esa victoria que merece ser amada y saboreada hasta la última gota, mientras se retuerce de placer, gimiendo.
Ahora él vuelve a escuchar a Dylan...qué tipo aburrido...paró de llover.
El viento le trae su nombre, la lluvia lo pronuncia levemente. Él lo oye de todos modos, escondido en cada sonido del mundo. Ya no puede quitárselo de la cabeza.
Es feliz.
Agradece.
Ama.
Se entrega y se rinde ante ella, ofreciéndole lo poco que puede: amarla hasta la locura. ¡Vaya vencedor!

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis